Corrían los años
70's, y el muro de Berlín todavía estaba en pie mientras el mundo se debatía
entre el comunismo y el capitalismo, entonces la música electrónica más
sofisticada que podía escucharse se encontraba en los ascensores. Fue en este
contexto cuando surgió la banda alemana Kraftwerk, una de las primeras del
género y de buena musicalidad, a diferencia de algunos engendros que esta rama estética fue pariendo con los años. Es sorprendente ver a los cuatro señores parados en el escenario, con
cara de científico loco a punto de descubrir la máquina del futuro, tocando
para una audiencia que pareciera ser más bien la de un teatro que la de las
fiestas electrónicas que conocemos al día de hoy.
Aparentemente, siguen tocando, aunque hubo diversas formaciones en
el camino. El quiebre más grande de su continuidad se dio en los años 90's
cuando uno de los principales líderes de la banda, Henry Künisbarcher (alias el
Pelado 14, ubicado a la derecha de todo en el video insertadout supra) se apartó por un
tiempo del proyecto que tenía con sus compañeros. La más prestigiosa prensa del
momento aseveró que el roce tenía que ver principalmente con que el Pelado 14
ya se estaba poniendo medio duro con "el asunto ese" de la tecnología,
y se negaba a instalar el Windows 95 en su máquina, que todavía funcionaba a
fuerza del MS-DOS.
En cuanto a su vinculación con la Argentina, sé por un amigo que
trabaja en el Ministerio de Cultura de Nación, que cuando el gobierno lanzó el
programa Conectar Con Igualdad (en que regalaban Notebooks a las escuelas),
hubo una iniciativa por parte de los políticos de traerlos a Tecnópolis, para
que dieran un concierto en el acto de lanzamiento del programa, tocando sus
canciones con las Laptops de los planes de Cristina. Aparentemente el caché de
los Kraftwerk era demasiado alto, y no hubo estrategia posible que diera buenos
resultados para regatear el precio. Se sabe que incluso llevaron al manager y a
dos de los integrantes a pescar al Paso, en Corrientes.
Asique con ustedes, se los traigo yo en vivo, Kraftwerk, tocando su
hit "Vitamine". Que lo disfruten!!!
Hasta hace muy poco tiempo, me avergonzaba de desconocer las circunstancias y pormenores de las cosas que motivaron el atentado, y la impunidad del atentado, a la AMIA y la embajada de Israel en Argentina. Luego de que la presidenta de la Nación abordara el tema hoy en la sesión de apertura del año legislativo en el Congreso, me pude dar cuenta de que al menos no soy el único confundido.
A propósito del discurso de hoy, me surgen las siguientes reflexiones, que no son mayormente sino dudas:
a) Si lo que dice la presidenta acerca de que el proceso judicial en Argentina está condenado al fracaso (por diversas razones procesales imposibles de subsanar al día de hoy, y que son consecuencia de la inacción/encubrimiento llevada a cabo por diversos agentes internos/externos que deberían haber colaborado en el ajusticiamiento y esclarecimiento de los hechos), entonces tal vez buscar la cooperación de Irán no sea una idea tan mala, si es que la misma se ofrece de buena fe. Claramente, nadie irá preso en este escenario, pero al menos podremos señalar con el dedo a los responsables (internos inclusive) de haber dejado que esos atentados quedaran impunes.
b) Durante el discurso, nada se dijo sobre las virtudes del acuerdo en sí mismo en lo concerniente al cumplimiento de su objetivo principal, a saber, la averiguación de la "verdad". Esta discusión, de vital importancia, debería ser planteada con los mejores argumentos posibles en senadores, para que la ciudadanía pueda comprender del todo en qué consiste el acuerdo.
Tanto el diagnóstico (la causa penal en la justicia local no va, y ya no podría, condenar a nadie), como la factibilidad de que el acuerdo cumpla con lo que se espera de sí (averiguar la verdad), son cosas sobre las cuales no puedo emitir juicio, pues no cuento con una opinión formada, pero que creo que nos merecemos discusiones mucho más robustas sobre ambos puntos. Más aún si consideramos que el fracaso de esta iniciativa podría privarnos de hacer reclamos en otras instancias internacionales.
La crónica del debate en diputados, según reproduce la revista Barcelona, cita las palabras del legislador radical Ricardo Sanz al ser entrevistado: "no sé mucho del memorándum en sí, pero lo que puedo decir es que es todo una cortina de humo para tapar que se están robando la plata de los jubilados" (la cita es aproximada).
Este chiste, sin dejar de ser ficción, no deja de reflejar algo evidente en nuestro panorama político actual: nuestros políticos están más preocupados por sacar réditos inmediatos, prendiéndose de cualquier centro que les tiren los medios, y de alimentar las teorías conspirativas que tanto ama la sabiduría popular, que de promover y exigir discusiones honestas que nos aporten a todos como sociedad. Se llevarán tres o cuatro votitos más por cada declaración "ruda", pero nada nuevo bajo el sol.
Para los que quieran ver el discurso con sus propios ojos, el tratamiento del tema comienza en el minuto 3:31:00.
Ayer, antes de tocar, entablé una discusión con una jovencita:
L: Qué difícil estaba llegar, estaba todo cortado por las caceroleadas
J: Sí, a mí de hecho me da un poco de cosa no ir
L: Por qué?
J: Porque es hacer algo por el país
L: Y porqué te parece que cacerolear es hacer algo bueno por el país
J: Porque este gobierno no es una democracia. No te dejan hacer lo que querés con tu plata, no te dejan comprar dólares para viajar, tengo una amiga que se quiere comprar una casa y no puede hacerlo por los dólares.
No voy a discutir lo acertado o no de la política cambiara, pero sí problematizar el argumento de que el nivel de democracia es inversamente proporcional a la cantidad de restricciones que pongamos a los derechos de propiedad. Pero no voy a hacerlo con mis propios argumentos, sino a través de una maravillosa anécdota del gran Orson Welles.
Durante una parte de la entrevista que está aquí pegada, el periodista pregunta a Welles sobre las veces que fue investigado por organismos estatales por su presunta vinculación comunista. El momento en cuestión tiene lugar desde el minuto 6:18, pero no se puede insertar el video desde la parte pertinente, asique va inserto como vino al mundo, y el link desde el minuto pertinente.
Abajo copio una traducción propia del video, que no lo pude conseguir con subtítulos:
Había
un comité del congreso, que era dirigido por un tipo llamado Dines, que terminó
en la cárcel por uno de esos crímenes menores que parecen tentar a nuestros
representantes en cargos públicos. Era un fuerte patriota, envuelto en la
bandera norteamericana tanto como era posible, y tenía un comité
anti-americano, o como sea que se llamara, mucho antes de que Mc Carthy comenzará.
Y mandó unos pocos torpes a verme en mi oficina en Hollywood. Eran
particularmente poco educados y tontos, y cayeron en una trampa maravillosa,
porque me dijeron: “¿Sos un comunista confeso?” Por supuesto, nunca fui un
fanático pro-comunista, pero estoy del lado progresista (como imagino que te
habrás dado cuenta). Le dije “¿me definirías qué es un ‘comunista’?” Y aquí es donde
cayeron en la trampa, y me dijeron “¿Cómo ‘qué es un comunista’?”, y yo
contesté “Quiero responder a tu pregunta honestamente ¿Cómo puedo contestar tu
pregunta si no sé bien qué querés decir?” “Bueno... qué es un comunista...
Bueno, supongo que es cuando cualquier cosa que te ganás va para el gobierno” “Bueno,
yo soy 86% comunista. El resto es capitalista. Ese es el impuesto de ingresos
que uno paga en America”
Entiendo, de acuerdo a mis íntimas convicciones, que este gobierno hace tiempo dejó de ser un buen gobierno. Entiendo también que sigue siendo una opción más creíble y mejor que la mayoría de sus alternativas.
Ninguno de nosotros es ingenuo, y todos sabemos cuales fueron las motivaciones reales para que este gobierno tomara la iniciativa de regular los medios, pero sin embargo, los motivos de esta decisión nada nos dicen respecto de cuan deseable es dicha medida en sí misma.
En alguna oportunidad anterior, hemos discutido en este maravilloso blog acerca de la cautelar que motiva el 7D, pero hoy vamos a discutir sobre este nuevo spot de Clarín:
De la misma forma que el gobierno no tuvo en mente motivaciones progresistas para promover la Ley de Medios, Clarín tampoco tiene motivaciones altruístas para oponerse a la misma. No obstante, como los argumentos son diferentes de las personas (esto es algo que cuesta demasiado entender en Argentina), quisiera analizar un argumento de este spot, que podríamos resumir de la siguiente forma:
"Clarín es el gigante multimedios que es porque vos lo elegís, la gente compra sus productos, y por lo tanto tiene derecho a crecer tanto como quiera y tener tantos medios quiera, porque quien se legitima frente al mercado se legitima frente al 'pueblo'. Ergo, regular los medios es igual a privarte de tu libertad de elegir."
Primero y principal, Clarín va a seguir existiendo, nada más que va a verse obligado a desprenderse de varias de sus licencias, con lo cual vas a poder comprar el diario Clarín, pero varios de sus canales y programas de radio desaparecerán, no todos.
En Argentina, nuestra Constitución protege, entre otros derechos, la libertad de expresión. Esto no sólo quiere decir que el Estado no puede censurar ciertos discursos, sino también que el Estado está obligado a hacer que se escuchen las voces de todos los grupos, y no solo las de los poderosos o los ricos. La libertad de expresión es necesaria para que todos podamos formar nuestras opiniones a partir de un debate público robusto, y esto no puede suceder si los que controlan las voces de los medios son, mayormente, un grupo de ricos en particular, o el gobierno en sí mismo. La premisa que guía este argumento es que uno es más libre cuando puede formar su opinión luego de tener la mayor cantidad de información a mano, que cuando solo escucha una campana. Los liberales conservadores suelen contestar a este argumento diciendo "nadie te obliga a comprar un diario en particular, si querés podés leer Página 12 o lo que fuera". El punto es que la estructura social moderna hace que casi ningún ciudadano pueda dedicar 1 o 2 horas de su día sólo a informarse, de ahí que es importante que en los medios de comunicación podamos tener acceso a la diversidad de manera fácil, sobre todo en lo que es televisión y radio. Si los 9 primeros canales del espectro están ocupados por un solo grupo empresario, seguramente que mucha diversidad no va a existir, y que las voces de una enorme cantidad de grupos de la sociedad van a quedar postergadas, al igual que muchos argumentos e intereses. Y la postergación cultural está a tan solo un paso de la postergación económica, y de la marginalidad y el sometimiento, y eso creo que no es libertad para nada.
Clarín, al resistirse de manera genérica e indistinta a la aplicación de la ley está perdiéndose la oportunidad de discutir los puntos finos de la ley, que es donde realmente se puede hacer diferencia, por ejemplo si es que el organismo de aplicación que va a dar y quitar licencias va a ser efectivamente plural, o va a estar cooptado por algún grupo estatal o paraestatal en particular.
La noche era húmeda y calurosa, como son las más de las noches en Corrientes, el anfiteatro Cocomarola estaba repleto y Catupecu Machu terminaba de tocar "Dale!", uno de sus temas clásicos durante el cual el cantante de la banda habría sufrido una catarata de rock. Fue entonces cuando no pudo evitar pararse sobre uno de los monitores que tenía en frente, cosa que, naturalmente, hizo que el aparato se cayera al piso.
Aparentemente, y esto nunca lo sabremos, alguien del staff del sonido vociferó algunas palabras seguramente no amigables, y al final de la canción surgió alguien cruzándose el escenario por frente del cantante para retirar el amplificador en cuestión a manera de "castigo" por haberse "portado mal", saliendo también en la pantalla gigante. Esto fue suficiente para irritar a Fernando Ruiz Diaz, pues no hay nada peor que tocar sin retorno, así, fiel a su estilo, el cantante empezó a insultar al transeúnte con toda la sorna que era susceptible de caber en ese estadio, pero con un leve detalle: desde el micrófono y para todo el estadio.
Tal cual como en alguna oportunidad anterior en que fue escupido por alguien del público, incidente que fue registrado por alguna cámara, Ruiz Díaz comenzó su violenta e imparable perorata que derivó en que el Buho (baterista de la banda) se bajara de su tarima, descoordinado y flácido cual Charly García en su época más escandalosa, y se metiera a armar una piña contra los del sonido y los de seguridad, en la cual el principal damnificado fue el bajista, al cual uno de los patovicas que estaba sobre el escenario llegó a asestarle una patada.
Aplacada la pelea y vueltos a sus puestos, prologando, durante, y tres canciones después de tocar un cover deLos Ramones (Blitzkrieg Bop) el vocalista de la banda continuó insultando al mono de seguridad de la forma más agraviante que un cerebro rockero pueda elucubrar. Era poesía viviente y la condena popular abrazaba a viva voz la causa del rock, pues como bien dice un amigo mío: los sonidistas son la policía de la música.
No obstante, esta pelea hizo pasar inadvertida la que hubiera sido aún más grave, la que nunca fue, pero pudo haber sido... Fue así: nos encontrabamos con mi amigo Atahualpa, tensos y violentados por la situación, cuando advertimos a nuestra derecha un joven con rastas de estatura mediana. Entonces este le dice a su amigo:
- "Che Rulo, ahora vamo' a cagarle a trompada a ese hijoe puta
- Y vamos ya pe chino, qué puta...
- Y sí... ¿para qué ta fuimo' hoy a hacerKinbosin?"
Y emprendieron viaje con sus cervezas en mano.
El balance positivo de la noche es que esta desinteresada colaboración de conocimientos marciales finalmente no pudo llegar a destino, pues una prolongada y bastante compacta muralla humana separaba al hombre de rastas del pie del escenario.
Tendremos que esperar al Corrientes Rock 2013 para ver esa demostración de esta nueva disciplina correntina tan poderosa: el "Kinbosin".
No hace falta tener un título en Harvard para advertir la escandalosa incompetencia y pusilanimidad de una parte sustantiva del arco opositor, y por sobre todas las cosas, de algunos de sus "líderes" más visibles, pero las últimas declaraciones de Ricardo Alfonsín (entre otros) son un ejemplo muy ilustrativo no sólo de cuan momia es el candidato en cuestión, sino del principal defecto de muchos movimientos políticos locales a la hora de construir alguna alternativa opositora, a saber: su inconmensurable incapacidad para generar diagnósticos alternativos y transmitirlos de manera simple y creíble a la población (en esto consiste una de las principales funciones que debe llevar adelante una oposición en cualquier lugar del planeta).
Esta carencia, no obstante, encuentra su substituto inmediato en un placebo de mala calidad, que se conforma a partir de todos los centros que los medios de comunicación tiran desesperadamente al área. Esta dinámica desprovee a las fuerzas opositoras de la capacidad para generar una agenda propia, a partir de la cual ponerse de acuerdo y brindar a los votantes alternativas políticas creíbles.
Ayer la presidenta dijo en Cadena Nacional "Sólo hay que tenerle miedo a Dios y a mí un poquito". Esta frase, que cualquier megalómano de barrio seguramente la habrá pensado alguna vez, incluso yo, adquiere matices distintivos cuando la presidenta la adorna de su retórica ocurrente y carismática, genera desesperación en quienes la detestan, y risa entre aquellos que se dan cuenta que es un huesito que astutamente la presidenta deja caer para que los políticos de la oposición se alboroten un rato y nunca jamás empiecen a ocuparse de las cosas verdaderamente importantes. Si yo fuera la presidenta todos los días me cagaría de risa todas las mañanas al recibir el diario con las reacciones que generan esta clase de futilidades.
Entonces cuando surge la pregunta "¿Y vos qué opinás de este gobierno?", la pregunta desconcierta. No sólo por la amplitud de la misma, sino porque no parece fácil decir quién podría hacer algo mejor para el país en el corto y largo plazo.
Si evaluaramos la gestión ferrioviaria y de transporte de este gobierno seguramente tendríamos un gusto amargo, también con la situación inflacionaria y el desempeño económico en general, que podría ser infinitas veces mejor considerando los descollantes ingresos que se generan para las arcas estatales gracias al sonriente precio de la soja. Y de política energética ni hablar.
La corrupción es algo que tendrán todos los gobiernos que vengan, y lo cierto es que la gestión educativa y de seguridad de este gobierno no me parece tan horripilante como dicen las noticias.
Por otra parte, la insistencia indeclinable de algunos medios en hacernos creer que vivimos en Cuba o la Unión Soviética es sorprendente e hilarante: no podés comprar dólares, si usás la tarjeta afuera te vamos a recargar, no podés evadir impuestos o la AFIP te va a buscar, no podés tener 500 medios de comunicación en tu poder.
Me pregunto ¿Realmente es un derecho fundamental comprar dólares si no vas a utilizarlo para intercambios internacionales? ¿Tanto les molesta que el país al fin empiece a cobrar impuestos? ¿Tanto les molesta que se tomen decisiones? ¿Que se regule el abuso del poder por parte de los privados? ¿Que carguen más impuestos a aquellos que pueden pagarlos, puesto que tienen el poder adquisitivo suficiente para veranear afuera? Me parece que los gobernantes que elegimos están para gobernar, y el kirchnerismo ha logrado poner de acuerdo a mucha gente diferente (conformando una bolsa de gatos importante) para llevar adelante un proyecto común, más allá de que ese proyecto pueda resultar más o menos acerto o espantoso, de acuerdo a las preferencias de cada uno.
Esta es la virtud de la que los diferentes frentes opositores carecen: la capacidad para organizarse en la política desde la política.
- "Muchachos, van a tener que cortar la música, vinimos porque los vecinos denunciaron..."
Solo leer la frase desparrama amargura por nuestra computadora, nuestros ojos, sobre nuestro todo.
Una de las cosas más curiosas de Corrientes es que, aún siendo una provincia pobre, siempre fue una ciudad de mucha noche, donde progresivamente había cada vez más musicalidad, muchos lugares para tocar folklore - lamentablemente no podemos decir lo mismo del rock - e incluso una cantidad respetable de espectáculos por fin de semana, para el tamaño y los ingresos de la población promedio.
Esto, que para algunos es consecuencia natural del payé de la c iudad ("magia", en guaraní), parece estar siendo una característicacada vez más resistida por otro sector de su población, que logró organizarse a través de una asociación de vecinos llamada "Unidos Por el Silencio", a partir de la cual viabilizan sus demandas colectivamente, con mucho éxito hasta el momento.
Algunos de nosotros, especialmente los músicos, queremos hacer ruido a la noche. Nuestro estilo de vida, nuestra realización personal, nuestros sueños, y para la inmensa mayoría, incluso dar de comer a sus familias y trabajar dignamente, son cosas que dependen de la noche, del público, y necesariamente del ruido. Muchos de nosotros necesitamos el ruido; ahora ¿Tenemos derecho a emprenderlo, incluso a fuerza de molestar algún vecino? Mi respuesta de abogado sería: DEPENDE. Como solemos decir los abogados...
En primer lugar, la inevitable cuestión normativa: las constituciones y las leyes regulan nuestros comportamientos, deberes y derechos a un nivel macro y más abstracto, que luego los poderes ejecutivos de cada provincia (o el nacional), o las respectivas municipalidades en un menor nivel, se encargan de bajar a la práctica (reglamentar) a través de resoluciones, decretos, ordenanzas, etc. Estas reglamentaciones de los derechos por parte de los poderes ejecutivos no pueden ser tales que los "desnaturalicen", es decir, que los vuelvan ficticios en la realidad. Esto se dio en llamar elrequisito de "razonabilidad" en las reglamentaciones de derechos.
¿Cuales son los principales derechos en juego?
Por el lado de los músicos y dueños de bares/locales
donde se toca en vivo:
Derecho a trabajar y ejercer industria lícita (art 42, Constitución de la Provincia de Corrientes, y 14 y 14 bis, Constitución Nacional)
Derecho a la autodeterminación personal y a la libre elección de un plan de vida (art 26 Constitución de Corrientes, y 19 Constitución Nacional, el artículo está copiado de la Constitución Nacional y su olor a liberalismo es de lo mejor que le ha pasado a nuestro derecho)
Derecho a la propiedad privada (en el caso de los dueños de los lugares, art 23 Constitución de Corrientes, 17 Constitución Nacional).
Por el lado de los vecinos, desde luego que tienen derecho a un medioambiente sano, donde puedan descansar de manera salubre para trabajar dignamente durante el día mientras los trasnochados nos recuperamos de la guerra. Pero esta no es la única forma de vida que un Estado debe favorecer, porque tenemos intereses legítimos y derechos constitucionalmente garantizados de ambos lados de la ecuación.
La pregunta concreta: ¿Cuantos bares hay donde lasbandas de rock puedan tocar su música de manera periódica en Corrientes?
La respuesta concreta: uno solo. Y también los de folklore tienen problemas con la municipalidad de manera frecuente.
¿No hay un problema ahí? ¿No será que las ordenanzas que regulan el ruido son abusivas al punto de que políticamente hemos decidido que Corrientes ya NO debe tener tanta noche, musicalidad y el payé del que tanto decimos enorgullecernos?
Como opción política tal vez esto sea una opción legítima, pero si las reglamentaciones generan en la práctica este resultado, pregunto: ¿Qué hay del derecho a trabajar de los músicos? ¿De su derecho a desarrollar libremente su personalidad y sus planes de vida? ¿Y los planes de vida del público y de la gente que le gusta vivir de la noche? Las decisiones de una mayoría, o de un grupo bien organizado de vecinos no pueden pisotear los derechos fundamentales que la Constitución nos garantiza.
Hace poco tiempo vimos como a Yiyo (cantante de cumbia altamente popular de la zona) le prohibieron tocar, porque tenía demasiados seguidores. Lo cual es cierto, son caravanas y caravanas de motitos, bicicletas, autos que lo acompañan a todos los recitales en casas, clubes, fiestas, etc.
Nadie niega que los desmanes generados por los seguidores son, en sí mismos, una situación indeseable, pero el poder judicial no puede condescender a que se responsabilice a un músico por lo que hacen sus fans, quitándole la posibilidad de trabajar, más allá de cuanto simpaticemos o no con Yiyo.
En resumen, yo no sé ustedes, pero yo no tengo ganas de irme a dormir, ni de andar escapando de la municipalidad para tocar. Lo que nosotros tenemos no son meros intereses, son DERECHOS, que nadie va a venir a proteger por nosotros si no nos organizamos.
Vengan chamameceros, punks, cachibaches, rockeros, cumbieros, jazzeros, indigentes, comparseros, todos, y evitemos que la ciudad del payé se convierta en la ciudad del aburrimiento y la amargura.
Por cierto, en su momento Cafiero emprendio la aventura de cortarle el mambo a los pibes. Fue, gracias al cielo, inmortalizado en esta cancion que asociara eternamente su imagen a la amargura y el desprestigio. A ver cuando alguno de los musicos se juega y le hace un temita a los Vecinos Unidos por el Silencio